La estrategia de Apple consistió en aprovecharse del reducido impuesto que le exigían las autoridades irlandesas, registrando en este país ventas de productos que en realidad se hacían en otros con impuestos más elevados. Según la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager: "Este tratamiento selectivo permitió a Apple pagar una tasa efectiva del impuesto corporativo del 1% de sus beneficios europeos en 200, que bajó hasta el 0,005% en 2004".
Apple y el gobierno de Irlanda han confirmado que apelarán la decisión de la Comisión Europea. De momento los de Cupertino ya han emitido un comunicado para defenderse, en el que manifiestan su confianza en la justicia y advierten del posible efecto negativo en la creación de empleo e inversión que la medida podría causar.

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